lunes, 7 de octubre de 2019

Analizando el caso


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ORGANIZACIONES INTELIGENTES
Las Organizaciones Inteligentes son aquellas que poseen información y conocimiento: están informadas, son perceptivas y claras.
Las empresas se verán beneficiadas por el potencial que tienen los empleados informados y comprometidos, en contraste con la tradicional filosofía del manejo del secreto y las políticas de orden y mando.
A través de nuevas capacidades, la empresa comienza a percibir nuevas formas de ver las cosas. Por ejemplo, si aprendo que las diferencias suman (en vez de ser algo de lo que me defiendo) voy a empezar a percibir que obtengo mejores resultados en mis relaciones.
Una vez que la empresa, adquiere el hábito de ver las cosas de forma diferente, se logran modificar sus creencias. “Como jefe, antes creía que era mejor dejar contento al gerente, ahora creo que es mejor dejar contento a mis empleados. Como gerente antes creí que era mejor dejar contento al director, ahora creo que es mejor ver contento a los jefes que superviso”.
Este nuevo tipo de organización serán descentralizada y no jerárquica, y deberá estar consagrada no solo al éxito material sino también al bienestar y el crecimiento de los empleados. Según Senge, el mundo de los negocios deberá constituirse en el centro de la innovación en una sociedad abierta donde se podrán construir “organizaciones inteligentes”: organizaciones donde la gente amplíe continuamente su capacidad para crear, donde se cultiven nuevos patrones de pensamiento, donde se liberen las aspiraciones colectivas y donde la gente aprenda continuamente a aprender en equipo.
Estas disciplinas de aprendizaje difieren de las disciplinas más tradicionales por ser de índole “personal”.
Dominio personal
El “dominio personal” es la disciplina del crecimiento y del aprendizaje personales. Trasciende tanto las competencias como las destrezas, aunque se basa en ellas, y trasciende la apertura espiritual aunque requiere crecimiento espiritual. Significa abordar la vida como una tarea creativa.
Aquí interesan, ante todo, las conexiones entre el aprendizaje personal y el aprendizaje organizacional, los compromisos recíprocos entre individuo y organización, el espíritu especial de una empresa constituida por personas capaces de aprender.
Las organizaciones solo aprenden a través de individuos que aprenden. El aprendizaje individual no garantiza el aprendizaje de la organización. Pero sin aprendizaje individual no hay aprendizaje organizacional. De este modo, asegura Senge, “aprendizaje” no significa adquirir más información sino ampliar la capacidad para producir los resultados que deseamos.

 Modelos mentales
Peter Senge nos introduce en el concepto de “modelos mentales” describiéndolos como supuestos hondamente arraigados, generalizaciones e imágenes que influyen sobre nuestro modo de comprender el mundo y de actuar dentro de él. El problema no radica en que sean atinados o erróneos sino en que son tácitos, y la mayor parte de las veces no son conscientes y nos arrastran a la inercia impidiendo el aprendizaje.
Muchas ideas originales fracasan porque los nuevos modelos chocan con imágenes internas profundamente arraigadas acerca del funcionamiento del mundo, las cuales nos limitan a las formas conocidas de pensar y de actuar. Por eso, la disciplina de manejar los modelos mentales promete ser una herramienta fundamental en la construcción de las organizaciones inteligentes.
La necesidad de la jerarquía es un ejemplo de modelo mental muy arraigado mientras que la apertura y el mérito son dos de los pilares de la organización inteligente. Los mejores modelos mentales conducen a decisiones autónomas y capacitan para adaptarse a ámbitos y circunstancias cambiantes.
Construcción de una visión compartida
La capacidad para generar una imagen del futuro que sea capaz de crear metas y valores que sean profundamente compartidos y que logren unir a la gente en torno a una identidad y a una aspiración comunes es una idea que ha inspirado a la mayor parte de las organizaciones.
La visión compartida es fundamental para la organización inteligente porque brinda concentración y energías para el aprendizaje. Debe partir de las propias pautas internas de excelencia para ser capaz de elevarse por sobre las visiones personales.
Por ello es necesario abandonar la noción tradicional de que la visión se proclama desde los altos mandos o que se origina en los procesos de planificación institucionalizados de la organización. No hay organización inteligente sin una visión compartida que fije una meta a alcanzar. La excelencia de esta meta impulsará el compromiso de la gente, nuevos modos de pensar y de actuar, y hará las veces de timón para mantener el rumbo del proceso de aprendizaje.
Una compañía donde la gente profese un compromiso genuino con su visión, sentencia Senge, estará muy por delante del resto de las organizaciones tanto en productividad como en optimización de costos.
Aprendizaje en equipo
Cuando los equipos aprenden de verdad no solo generan resultados extraordinarios, sino que sus integrantes crecen con mayor rapidez. Sin embargo, un grupo de individuos talentosos no necesariamente formará un equipo inteligente. Los equipos inteligentes aprenden a aprender en conjunto.
La disciplina del aprendizaje en equipo comienza con el diálogo: la capacidad de los miembros del equipo para “suspender los supuestos” e ingresar en un auténtico “pensamiento conjunto”.

El aprendizaje en equipo es vital porque la unidad fundamental de aprendizaje en las organizaciones modernas no es el individuo sino el equipo.  En este sentido, Senge es categórico: si los equipos no aprenden, la organización tampoco puede aprender.
Pensamiento sistémico
Desde la visión de Peter Senge los negocios, como otras empresas humanas, también son sistemas; están ligados por tramas imperceptibles de actos interrelacionados. Como nosotros mismos formamos parte de esa urdimbre, es doblemente difícil ver todo el patrón de cambio.
Muy por el contrario, solemos concentrarnos en imágenes congeladas, en partes aisladas del sistema, y nos preguntamos por qué nuestros problemas más profundos nunca se resuelven. El pensamiento sistémico que plantea Senge es un marco conceptual, un cuerpo de conocimientos y herramientas que se ha desarrollado en los últimos cincuenta años para que los patrones totales resulten más claros y, por ende, para ayudarnos a modificarlos.
El pensamiento sistémico es la quinta disciplina que da su nombre al libro de Peter Senge, es la que integra a todas las demás fusionándolas en un cuerpo coherente de teoría y práctica. Les impide ser recursos separados o una moda pasajera. Al enfatizar cada una de las demás disciplinas, el pensamiento sistémico nos recuerda continuamente el principio aristotélico de que el todo es más que la suma de las partes.
El pensamiento sistémico nos permite comprender el aspecto más sutil de la organización inteligente, su cambio de perspectiva: en lugar de considerarnos como individuos separados del mundo nos reconocemos como parte de él; en vez de considerar que un factor “externo” causa nuestros problemas, comprendemos cómo nuestros actos crean los problemas que experimentamos.
Se basa en aspectos como:
1. incentivos o alicientes
2. utilidad de los incentivos
3. contribuciones
4. utilidad de las contribuciones
Esta teoría identifica los principales participantes de una organización y los factores que afectan sus decisiones en cuanto a la participación. La organización es un sistema social que se caracteriza por diferentes participantes que interactúan entre sí, dentro de una división del trabajo.

Referencia bibliográfica
Ø  Caso recuperado de: ADMINISTRACION II: Técnicas administrativas y gestión organizacional. 2012. UNP. Facultad de Ciencias Económicas. http://blogs.unlp.edu/administracion1b/files/2012/GuiaTP2012-1.pdf
Ø  Material compilado con fines académicos. IEU Online. Lic. En psicología. Materia teorías de la organización
Ø  Medina, A. y Ávila, A. (2002). Evolución de la teoría administrativa. Una visión desde la psicología organizacional. Revista cubana de psicología. Vol.19, No.3. Pp. 262 – 271
Ø  Rivas, L. (2009). Evolución de la teoría de la organización Universidad & Empresa, vol. 11, núm. 17. Pp. 11 – 19
Ø  Rojas, B. (2007). La creatividad e innovación en las Organizaciones. Sapiens Revista universitaria de Investigación. Año 8. No. 1 Pp. 111 – 130